Journal 88: Entrevista a Lorena Formoso
Lorena es diseñadora y fundadora de su propia firma de moda nupcial. Ha desarrollado un universo creativo centrado en el diseño de vestidos de novia, donde la elección de los tejidos, la atención al detalle y la conservación de la artesanía tienen un papel fundamental. En esta entrevista, nos habla de su recorrido profesional, su proceso creativo y su visión de la artesanía y la moda actual.
Tu trayectoria profesional no comenzó directamente en el mundo de la moda. ¿Qué ocurrió para que decidieras dar ese giro y apostar por un camino tan creativo?
“Durante once años trabajé sentada en un despacho, en un entorno financiero. Era un trabajo estable, pero yo siempre he sido una persona inquieta, cambiante y muy soñadora. Sentía que me faltaba algo: crear.
La moda siempre había estado ahí. Desde pequeña me gustaba imaginar prendas, jugar con los tejidos y pensar cómo podía transformar una idea en algo que pudiera llevar una persona. Pero nunca pensé que aquello fuera a convertirse en mi profesión.
El punto de inflexión llegó cuando mi hermana me dijo que se casaba. Decidí hacerle yo el vestido de fiesta. Empecé casi sin pensarlo, jugando, como había hecho tantas veces con mi amiga Carmen, que cosía. Y aquello despertó algo.
Después dejé mi trabajo, estudié un Máster en Dirección y Creación de Empresas de Moda y Lujo y terminé convirtiendo mi proyecto de fin de máster en lo que hoy es Lorena Formoso.
Creo que no fue tanto una decisión racional como la necesidad de probar otro camino. Necesitaba sentir que estaba construyendo algo que tuviera que ver conmigo.”
¿Cómo ha evolucionado la forma de entender la moda nupcial y qué tradiciones crees que merece la pena conservar?
“La novia ha cambiado muchísimo. Hoy tiene mucha más libertad para decidir cómo quiere verse, cómo quiere sentirse y qué tradiciones quiere hacer suyas. Ya no existe una única manera de ser novia.
Y creo que eso es maravilloso.
Pero precisamente por eso, hay tradiciones que adquieren todavía más valor cuando se conservan porque tienen un significado y no simplemente porque “siempre se ha hecho así”. Una mantilla, un velo, una pieza de ajuar, una determinada forma de trabajar un tejido… pueden contar una historia.
Para mí, la tradición no consiste en repetir el pasado, sino en saber qué merece la pena conservar y darle una nueva vida.
Eso es también lo que intento hacer en Formoso: mirar hacia delante sin perder de vista nuestras raíces, nuestra forma de hacer y, sobre todo, el valor de aquello que está hecho aquí y hecho con tiempo.”
¿Qué significa para ti la artesanía? ¿Por qué crees que sigue siendo importante dedicar tiempo a crear una prenda de manera cuidadosa y consciente?
“Me alegra que me hagas esta pregunta porque, precisamente, estoy en un momento en el que he decidido parar, mirar y volver a poner el tiempo en el centro de lo que hago.
Para mí, la artesanía es tiempo. Y precisamente por eso creo que hoy es un lujo.
Durante los últimos años Formoso creció muchísimo. Empezamos a hacer más, a tener más estructura, más personas, más vestidos… y llegó un momento en el que me di cuenta de que ese crecimiento también me estaba alejando de algo esencial: de la creatividad, del oficio y de la manera en la que yo entendía que debía hacerse un vestido.
He decidido conscientemente hacer menos para poder hacer mejor. No quiero entrar en la dinámica de producir más colecciones, más modelos o más rápido. Quiero volver a disfrutar del proceso, dedicar tiempo a elegir un tejido, a probar una forma, a corregir un patrón, a cuidar un acabado.
Y hay algo que me parece importante decir: hablamos muchísimo de artesanía, de ponerla en valor, de recuperar los oficios… pero ese discurso también tiene que ser coherente con nuestras decisiones. No sirve de mucho decir que queremos que la artesanía sobreviva si, al mismo tiempo, no estamos dispuestos a asumir lo que económicamente significa trabajar de esa manera.
La artesanía necesita tiempo, y el tiempo tiene un coste. Y creo que todos , marcas, tiendas y también consumidores, tenemos que entenderlo y encontrar ese equilibrio.
Yo ahora mismo estoy precisamente en ese punto: intentando encontrar una manera de hacer las cosas que sea sostenible también económicamente, pero sin renunciar a aquello que para mí da sentido a Formoso.
Porque un vestido hecho artesanalmente no solo tiene detrás muchas horas de trabajo. Tiene conocimiento, manos, experiencia y una forma de hacer que, si dejamos de utilizarla, corremos el riesgo de perder.
Y creo que ahí está una de las grandes contradicciones de nuestro tiempo: hablamos mucho de artesanía y de hacer las cosas despacio, pero después vivimos en una industria que premia constantemente la velocidad, la cantidad y el crecimiento.
Para mí, la cuestión no es romantizar la artesanía, sino entender realmente lo que implica y construir un modelo que permita sostenerla. Porque si queremos que esos oficios sigan existiendo, tenemos que estar dispuestos a asumir también su coste, su tiempo y su valor.
Y precisamente eso es lo que estoy intentando hacer ahora con Formoso.
Para mí, el verdadero lujo hoy no es tener más. Es poder dedicar tiempo a hacer algo bien.”
Tres palabras que definan la esencia de Lorena Formoso en un vestido de novia
“LIBERTAD, ARTESANÍA Y EMOCIÓN
Libertad para salir de lo esperado. Artesanía para que cada detalle tenga sentido. Y emoción porque, al final, un vestido de novia no es solamente una prenda: es algo que acompaña a una mujer en uno de los días que probablemente recordará toda su vida.”
¿Qué lugar del mundo te gustaría recorrer con tus friulanes puestas?
“Mi tierra. Galicia.
Puede parecer una respuesta poco exótica, pero precisamente por eso. En Galicia están mis orígenes y es allí donde me siento libre, cada rincón tiene siempre algo que me inspira muchísimo: el Atlántico, los paisajes, la piedra, el verde, el viento, las mujeres, la artesanía…
Las friulanes tienen algo muy especial porque son cómodas, elegantes y tienen esa capacidad de acompañarte sin llamar demasiado la atención.
Me las imagino caminando por la costa, desde un pequeño pueblo hasta el mar, con un vestido sencillo y el paisaje gallego alrededor.
Quizá porque, al final, hay lugares a los que no necesitas llegar: necesitas volver.”
¿Cómo diseñarías unas friulanes de novia?
“Las haría muy Formoso: aparentemente sencillas, pero con algún detalle inesperado.
Probablemente partiría de un tono marfil, pero jugaría con un tejido especial: un satén, una seda, quizá un bordado o una pequeña aplicación de encaje de Camariñas muy sutil, muy pequeño. No las llenaría de adornos. Me gusta que una pieza tenga algo que descubrir, no que lo cuente todo de golpe.
Y seguramente haría algo que para mí es importante en una novia: que pudieran seguir utilizándose después de la boda.
Porque me gusta la idea de que algo tan especial no tenga que quedarse guardado en una caja para siempre.”